Ser responsable versus ser víctima traerá nuevos logros a 
tu vida
HOY POR ELLOS MAñANA POR TI 

Ser RESPONSABLE

Por Gabriela Ruiz

“El tiempo no vuelve atrás, por lo tanto, planta tu jardín y adorna tu alma en vez de esperar a que alguien te traiga flores” William Shakespeare

 ¡Hola! Para mí es un gusto saludarte en un día más de vida, ¿y por qué decirlo así? Porque tal cual lo es, solo que lo olvidamos, ya que damos por hecho lo que tenemos, gente o cosas; en nuestro pensamiento cotidiano deben de estar ahí, y sin embargo, la vida es un juego, me gusta pensar que divertido porque te va poniendo varios retos en el camino, retos, que en definitiva serán superables, solo tenemos que recordar quienes somos, agradecerlo y pese a las circunstancias aventarnos a trascender.
 
A los 25 años mi vida dio un giro de 360º, recién cumplí años el 2 de agosto, y Dios me dio la oportunidad de nacer de nuevo cuando tuve un accidente en el trayecto de la ciudad de Querétaro hacía Morelia, no recuerdo a qué velocidad iba pero como ya me sabía esta rutina a la perfección, la costumbre o el piloto automático que padecemos hace que ya no nos pongamos en alerta, y fue un 29 de Agosto, viernes recuerdo, cuando salí del trabajo para dirijirme a mi destino, afortunadamente mi accidente ocurrió en el km 209-500 de la Autopista México-Gdl cuando iba en el carril de alta velocidad y se atravesó un perrito, en contra de todas las enseñanzas previas de manejo, uno cuando está atrás del volante toma la decisión e igualmente la responsabilidad de las consecuencias; lo esquivé. 

A raíz del accidente automovilístico mi cuerpo salió muy maltratado, más de 13 cirugías en total y lo que más ha destacado siempre es la pérdida de ambos miembros inferiores arriba de rodilla, soy amputada bilateral de piernas, afortunadamente no pasó a mayores, todo en la vida puede pasar a ser más grave, pero yo pude despertar y enfrentar las consecuencias de mis decisiones y acciones, aceptarlas e incluso agradecerlas y continuar mi camino con pasos más firmes que antes.

 Alguna vez te has cuestionado ¿qué tanto he hecho con mi tiempo? Voltear atrás y decir ¿cuántos años tengo? ó ¿Cómo se me ha ido tan de prisa la vida? Si te ha pasado quiere decir que aún no estás listo para morir, que todavía quedan muchas cosas pendientes por hacer, así como me sucedió a mí cuando dentro del lapso de la volcadura mi mente se aferró a una sola idea: “No me puede pasar nada, tengo muchas más cosas por hacer.” 

Esta soy yo; la de en medio de 2 hermanos, la única mujer también de la familia entre los primos y demás. Esa cuestión me hizo desde pequeña muy aguerrida, tosca y heterodoxa con las tradiciones sociales, hasta donde recuerdo nunca me gustaron las muñecas, como una especie de protesta inconsciente de no querer encajar en el molde impuesto de nacer mujer y revelarme contra los paradigmas sociales patriarcales de que por ser mujer mi deber es tener cierto rol. 

La vida me ha puesto muchas pruebas para evolucionar como persona y me ha mostrado la fuerza que desde siempre he tenido para superar adversidades y también me ha confrontado con aquellas debilidades que no han sido más que ventanas de oportunidad para conseguir ser una mejor versión de mi persona, y darme cuenta que las situaciones que he atravesado, que han sido muchas más que tener un simple accidente, no me definen como persona, sino que yo misma me defino como una mujer fuerte, aguerrida y motivada, siempre con hambre de aprender más y más ,y vivir todas las experiencias que la vida me pueda ofrecer. 

No ha sido fácil, pero lo simplifiqué, ya que encontré la manera de darles una visión y perspectiva diferente a todos estos sucesos, lo que más se me ha hecho difícil o doloroso es la resistencia de las personas, la negatividad frustrante de enfatizar los imposibles, el poner excusas y pretextos para justificar una condición y no asumir responsabilidades, los pensamientos de juicio y etiquetas de discapacidad. No se nace con el conocimiento, se adquiere a través de experiencias hermosas, sobre todo de las más dolorosas, pero incluso, es agradable agarrarle el gusto a la calma del tiempo, porque lo que alguna vez se sintió como un huracán, hoy veo que era como brisa abriendo paso a un camino. 

Hoy en día agradezco a mi familia, sobre todo a la guerrera de mi mamá por tener que vivir esta experiencia conmigo, por decirme las palabras exactas para impulsarme, por su acompañamiento, ella es la verdadera guerrera y yo soy un alguien que inspira por levantarme de nuevo y atreverse a retar a los doctores, a mucha gente con un “Si se puede, todo en la vida, ¿qué quieres? ¿Que buscas?... Ve por ello” que a mi parecer eso es lo que debería ser, así que no me considero alguien especial. A Dios gracias por esa segunda oportunidad, que si me quiso dejar en este plano por supuesto lo voy aprovechar, también por ponerme en el camino a personas maravillosas, las correctas, maestros de trayecto que me dan oportunidades, justo como ahora, gracias familia KW. 

Con humildad reconozco que mi vida y ejemplo son un gran compromiso y responsabilidad, honro y agradezco la oportunidad de estar y que muchas personas en su momento puedan observarse y saber que no hay límites y que las circunstancias tanto positivas como negativas pasan para alguna razón, solo tenemos que despertar, y yo agradezco mi despertar para decirles: “Lo pasado ha huido, lo que esperas del futuro está ausente, pero el presente es nuestro, y es perfecto tal cual es”. 

Actualmente Gabriela Ruiz colabora en una asociación llamada LAI, dando parte del porcentaje que ella gana en sus conferencias a ésta Organización, pero además da lo más valioso que es su tiempo, apoyando en la rehabilitación de algunos miembros. 

Gaby Ruiz Zetina